16/07/2017

SOBRE MI

Fotografía realizada por Mari Fernández Fotografía

Soy Sandra Sánchez, fundadora y directora de Emotioterapia-Fertilidad consciente femenina, un hermoso proyecto fruto de mi formación, experiencia y del mismo destino.

Como miles de personas, yo también he asistido a sesiones de terapia psicológica durante muchos años, buscando un alivio a mis conflictos internos y mis desdichas. Pero he de decir que la psicología clínica nunca abordó la raíz de mis problemas y yo seguía teniendo mis crisis y mis bloqueos, que no me dejaban caminar tranquila y en libertad. En 2010, dispuesta ya a encontrar una solución definitiva a este malestar continuo (porque he de decir que soy muy terca y constante en la búsqueda de soluciones), buscando un tipo de terapia diferente a lo que había estado haciendo hasta ese momento, fui a parar en manos de una terapeuta que me mostró el poder de las constelaciones familiares. A partir de aquel momento empecé a experimentar cambios en mi vida muy potentes, y mi crecimiento personal y evolución empezaron a tomar una velocidad de vértigo. En pocas sesiones había sanado partes de mi muy arraigadas, que con las decenas de sesiones de psicología convencional no había nunca ni rozado. Recuperé entonces esa sensación que ya sentía de pequeña de que mi misión en la vida era ayudar a los demás, y no trabajar para una multinacional como responsable de departamento de impuestos especiales y con un buen salario. Siempre me había sentido bien ayudando a las personas, y cada vez tenía más ganas de formarme y experimentar su acompañamiento emocional, por lo que tenía que abandonar aquel mundo de traje y corbata, y empezar un nuevo camino: mi verdadera misión. Con mis estudios previos universitarios, decidí además estudiar y formarme en constelaciones familiares y sistémicas.

Mi formacion

  • Diplomada en Trabajo Social por la Universitat de Barcelona.
  • Formación internacional de 3 años en Constelaciones Familiares fenomenológicas y sistémicas, en el Institut Gestalt de Barcelona.
  • Maestra de Reiki Usui.
  • Titulada en EFT (técnicas de liberación emocional-Tapping) nivel I y II.
  • Certificado de Iniciación como Guardiana de la Tierra, del Útero y de la Vida, a través del 13º Rito del Útero (o Munai-Ki)

Y TE CUENTO AÚN MÁS

Soy madre, de 3 hijos. El segundo no llegó a nacer. Cuando estaba de 8 semanas de embarazo, su corazón dejó de latir, sin más. Al dar la noticia el ginecólogo de que el embarazo se había interrumpido por causas naturales no descritas, sentí un vacío tan grande, tan profundo y tan desesperante, como nunca había experimentado. Alguien muy amado y deseado había muerto. Lamentablemente la sociedad no quiere aceptar que los abortos son niños muertos; el motivo es para hacer más llevadero el duelo. A pesar de todo no llegaba a entender por qué esa pérdida dolía tanto igualmente. Aquella tarde que nos dieron la noticia más triste de nuestra vida hasta ahora, mi marido también lloró en privado a solas. Jamás lo había escuchado nunca desgarrarse por dentro de esa manera...

Después de perder a nuestro hij@, tardé 4 meses en volverme a quedar embarazada. Yo, que de los 2 embarazos anteriores me había quedado a la primera… Fueron 4 largos meses de obsesión, de fijación en el calendario, calculando los días fértiles. Se había convertido en un trabajo, en una obligación, donde los días fértiles se respetaban, tuviésemos o no deseo de practicar sexo. Y de mientras, sentía mucha tristeza y vacío por aquel hij@ no nacido. Al final la vida quiso que me quedase embarazada…

Una vez ya nacida nuestra hija, y buscando hacer terapia para sanar mis conflictos internos de una vez, entonces fui a dar con las constelaciones familiares. Con esta potente herramienta, tal y como también explico más arriba, descubrí que no había hecho el duelo de mi segundo hij@. En una sesión me despedí de él/ella, cerré el duelo y le di el lugar que le correspondía en mi corazón. Por fin me sentí tranquila.

Al empezar mis terapias, en 2013, la mayoría de mis clientes han sido y son mujeres que querían y quieren quedarse embarazadas y no lo logran. No es casualidad: la vida ha querido que ellas y yo nos encontremos, que las acompañe, y que busquemos juntas la luz que necesitan.

¿Por qué yo y no otro?

Estoy convencida de que hemos venido a este mundo a dejar algo de nosotros mismos, y siento que acompañar a mujeres en su propósito de ser madres y no pueden es mi misión de vida. Además, soy madre. Las emociones sanas de una madre hacia sus hijos son de lo más fuerte que el ser humano puede sentir. La vinculación es infinitamente potente y energética, con un amor brutal. Como siempre les he dicho a mis hijos: “te quiero hasta el infinito de los infinitos”. Francamente, es lo mejor que me ha pasado en la vida. Ser terapeuta es para mí un compromiso conmigo misma y con mis raíces.

Ofrezco un método terapéutico de pocas sesiones: el método de sanación uterina. Es muchísimo más breve y económico que la reproducción asistida, para nada traumático, y el cuál no fuerza a tu útero y a tu cuerpo, sin fármacos ni tratamientos médicos. El acompañamiento es muy personal, individualizado, cuidadoso y respetuoso.

A tener en cuenta que si estáis realizando tratamientos médicos no se han de suspender en ningún momento. El trabajo que hacéis conmigo es un complemento, totalmente compatible con cualquier reproducción asistida o proceso de adopción. Yo lo único que hago es acompañaros paralelamente en este camino, que es duro, incierto y largo.

Mi deseo es ayudarte para que este camino no sea ansioso, cansado y obsesivo; quiero que lo vivas con plenitud y sanamente. Para que cuando la cigüeña llegue a tu casa, tu hij@ se sienta inundado y acunado en amor. La tranquilidad de una madre desde el minuto 0 es vital para que un niño nazca fuerte y se sienta bien agarrado a la vida. Este deseo nace justamente de estos 3 principales valores:

  • Acompañamiento terapéutico
  • Crecimiento personal
  • Amor maternal

 

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