La mayoría de casos en los que no se logra el embarazo o de que hay abortos naturales (porque esta es otra razón por la que no logramos ser madre), no es originario en patologías físicas sino en conflictos emocionales.

Aunque suene alarmante, es ridículo tratar de reducir la fertilidad a un asunto de inyectar la hormona correcta en el momento adecuado. El éxito de embarazos a través de las técnicas clínicas convencionales y que llegan además a parto tienen un índice muy bajo. Y la conclusión a la que llego siempre es que nos queda mucho que conocer sobre nuestra fertilidad y de abrirnos a más posibilidades; limitarnos a un diagnóstico de “infertilidad” y confiar únicamente en la medicina clásica nos encarcela y nos quita la libertad de creer que podemos hacer algo más.

Es decisión de cada una de nosotras tomar las riendas de nuestra vida y confiar en nuestras propias capacidades para transitar y abrazar las dificultades de nuestra fertilidad.

Hoy en día está muy de moda la palabra “empoderarse”. Te empoderas en el ámbito laboral, te empoderas porque eres independiente, te empoderas económicamente, te empoderas sexualmente, te empoderas como amante... y también puedes tomar el poder de tu propia fertilidad siendo muy consciente de cómo funciona.

¿Te resuena todo esto y te abres a saber más? Entonces te invito a que sigas leyendo.

Si de lo contrario sólo piensas que tu problema para concebir es solo un tema orgánico y biológico, estás en la web equivocada.

No trabajo desde la parte física, sino desde las profundidades y el origen que te ha llevado a esta imposibilidad actual de no poder concebir un hijo o hija biológico. Y te puedo asegurar que no es sólo físico.